EL GRAN JÓKER

Antes de empezar he de decir que si aún no has visto la última película de Batman, el caballero oscuro, debes morir cruelmente siendo devorado por hormigas legionarias, empezando por los testículos y finalizando por la amígdala.

Impresionante interpretación la de Heath Ledger como Jóker, pero impresionante, me ha dejado boquiabierto. Sin duda, el mejor Jóker que he visto en toda mi vida, mejorando incluso al del cómic, a Romero en la serie de los 60-70 (no es muy difícil), la serie animada (esto si es difícil), al interpretado por Jack Nicholson (tampoco estaba mal, pero demasiado payaso) y a los demás Jokers de proyectos independientes. Este da miedo, auténtico terror, llevando esa cara malpintada, escupiendo una risa diabólica, siendo radicalmente anarquista y con un comportamiento psicópata-sociópata de gran superdotado pero que está jodidamente mal de la cabeza; sin olvidar que te ríes a carcajadas con su sibilino humor macabro. El papel de su vida sin parangón, que por desgracia no ha sido muy larga, gracias (supuestamente) a Mary Kate Olsen, una de las estúpidas gemelitas de Padres Forzosos que le dió drogas en una fiesta y mezclados con sus medicamentos (los tomaba por los problemas psicológicos derivados de interpretar al Jóker, toma ya), le mataron.

El personaje en si, el Jóker, es uno de los villanos más influyentes de la historia del cómic. Creado por Bob Kane y Bill Finger en 1940 (en plena golden age de los comics) en el cómic Batman nº1, aunque se especula que el auténtico ideador de tamaño ser fue su asistente de arte Jerry Robinson. Su intención fue la de crear el archivillano definitivo para Batman, casi en sus inicios, aunque éste estuviera a punto de morir en su segunda aparición. La imagen del Jóker esta inspirada directamente en la versión cinematográfica de “El hombre que Ríe” de Paul Leni, basada a su vez en la novela con el mismo nombre de Victor Hugo. De base, no es más que un ladrón de poca monta que adora los gags, la parafernalia bufonesca y las bromas pesadas, dejando en cada fechoría una carta distintiva, el comodín o jóker.

Hasta 1988 no se supo absolutamente nada del pasado del Jóker, absolutamente nada, envolviendo al personaje en un misterio absoluto. Fue entonces en el cómic Batman: La broma asesina, escrito por Alan Moore, cuando se empieza a dar luz al asunto. En la historia el personaje no es más que un vulgar ingeniero químico que deja su trabajo en una planta de químicos para ser comediante. Tras el fracaso rotundo de su nueva profesión, y la necesidad de mantener a su esposa embarazada, toma la decisión de asaltar la planta donde trabajaba junto a dos ladronzuelos de mierda. Entonces cuando los tres planeaban el atraco en un bar aparece la policía e informa al futuro Jóker que su mujer ha palmado electrocutada por accidente en su casa. Intenta salirse del golpe, pero los ladrones le obligan a continuar. Una vez en la planta, los ladrones le entregan una capucha roja y le renombran como “Red Hood” (Capucha Roja para los incultos), pero el asalto dura poco. Nada más entrar, los seguratas de la planta les cazan y les cosen a balazos, matando a los dos cacos pero no al ingeniero. Acojonado perdido, corre como alma que lleva el diablo pero aparece, como no, Batman. Entre el acojone que llevaba y Batman, el que será su eterno enemigo pierde el equilibrio y cae en un pozo de productos químicos produciéndole mutaciones, entre las que destacan la piel blanca, el pelo verde, la hendidura de los ojos negra y la famosa boca roja y arqueada. Entre esto y la enorme depresión que arrastraba en ese momento, nace el trastornado Jóker, causante de múltiples desgracias en la vida de Batman, como la muerte de Barbara Gordon.

El problema es que en 1992, con la publicación de la saga DC Zero Tour se cambia el origen del Jóker, retornándolo a un pasado desconocido que va de atraco en atraco, dejando fuera de contexto la historia de Red Hood.

En cuanto al nombre, es todo un misterio, pero en la película de Tim Burton (Batman, 1989) es nombrado como Jack Napier o Jack Reipan (Napier al revés) en otras historias diversas. Ninguno esta aceptado oficialmente por la DC.

Como dato añadido, algo desconocido por muchos. El Jóker tiene un alter ego femenino, Harley Quinn, la psiquiatra encargada de “curar” al Jóker en el psiquiátrico donde es encerrado, pero acabó uniéndose a él debido a un irrefrenable amor ciego hacia su paciente. Caracterizada como un Arlequín, fue creada en 1990 para la serie animada de Batman pero cobró semejante nivel de popularidad que se incluyó posteriormente en numerosos comics de la DC. Ni que decir tiene, que es imposible que esta copia barata en femenino logre eclipsar al Jóker, pasando por tanto desapercibida para la gran masa pijocomiquera.

No posee poderes de ningún tipo excepto especulaciones sobre su tremenda resistencia al dolor, inmunidad al veneno Joker (deja una sonrisa en la cara de sus víctimas) y tremendas descargas de adrenalina en ciertos momentos de tensión que le dan fuerza sobrehumana; pero posee una inteligencia inigualable, enormes conocimientos de química, explosivos, demoliciones, venenos y teoría nuclear. Su armamento obedece a su canon de conducta, ya que todo siempre tiene algun "truco" o deformación "artística", como su flor que en vez de agua echa ácido, un revolver con un cañon de un metro, cartas con bordes afilados y un largo etcétera. En resumidas cuentas, un personaje formidable que está mal de la cabeza, es jodidamente inteligente, gracioso a más no poder, partidario del caos, adorador de la anarquía absoluta y las explosiones grandes, pero sobre todo sin otro deseo que ver arder el mundo por completo. Un cabrón sin escrúpulos que gracias a dios no existe fuera del universo de ficción de la DC, porque sino… ya podríamos correr bien lejos y perdiendo el ojal.

Ja, Ja, Ja…

 

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