RATONES

Animalillos curiosos, escurridizos, amantes de la oscuridad y con un sentido de manada bastante peculiar; pero a los que se les tiene una inexplicable fobia (sobre todo las mujeres) aunque en realidad sean de lo más mono y adorable que hay en la tierra.

Yo, crío ratones. Si, los crío para luego soltarlos en determinado lugar que estoy repoblando de estos archiconocidos seres. Es como una pequeña misión que me he autoasignado y que desempeño con auténtico fervor religioso. La verdad es que casi no me quita tiempo: alimentarlos y cambiarles el agua una vez al día, limpiar la jaula una vez al mes y también cada mes darme un paseo para soltar la camada.

Todo comenzó un día que me dio por entrar a una tienda de tráfico de vidas, digo de animales. Al contemplar en un acuario decenas de ratones de laboratorio de diversas tonalidades, todos hacinados y con un destino común (alimento de serpientes, lagartos, etc.), despertó en mí una voz interior que me dijo al instante: -Salva algunos, repuebla tu barrio de roedores, hazlo ya, no lo pienses. Y así fue, los compre por 2€ cada uno y ahora crío ratones como hobby.

Empecé con una pareja a los que llamé Pinky y Cerebro, a los cuales aún cuido, y que ya me han dado 5 camadas de 8 ratones cada una como media. Los tengo instalados en una jaula para hamsters bastante grande, porque obviamente tenerlos sueltos es una locura descomunal (aunque me gustaría). Los alimento con semillas sobre todo, trozos de fruta, cereales y variedades. Solo tengo a estos dos fijos en el criadero, todas las crías al mes de nacer son castigadas con el don de la libertad, con sus correspondientes peligros. Entre muchos otros destacan los matarratas, trampas de comunidades de vecinos, los gatos, las ratas, humanos hijos de puta, urracas, controladores de plagas y otros.

El proyecto es tan simple como elegir un lugar donde no hubiera gatos, tampoco se posaran habitualmente las dichosas urracas, el paso de los humanos estuviera vetado (con una verja) pero no se encontrara aislado de la humanidad debido a que el alimento es más fácil de conseguir en la ciudad, que tuviera refugios diversos, algo de naturaleza y comunicación con las alcantarillas. Tardé dos mañanas pero lo encontré, y  era jodídamente perfecto.

La crianza es muy fácil. La hembra pare de 6 a 23 ratones por parto, nada más parir entra en celo postparto y vuelve a quedarse preñada, el tiempo de gestación dura una semana más que el tiempo de amamantación de las crias y todo es un ciclo sin fin porque los ratones no sufren menopausia. Se mueren algunos por desnutrición al ser destetados muy pronto, pero por regla general un ratón hembra produce a lo largo de su vida (2 años) unas 150 crías. De estas 150 crías pongamos que 100 llegan al mes de vida y otras 50 a cumplir el año. Contando con que cada cría hembra al mes de vida ya puede quedarse preñada y producir exponencialmente el mismo número de crías. Calculo que en 5 años, si todo sale bien, esta zona de la que hablo tendrá ratones permanentemente. Suelo llevarles además una pequeña bola de papel albal llena de semillas, lleno un recipiente de yogur que incrusté en la zona con agua y suelto una pieza de fruta cerca; solo para tener algo de lo que alimentarse mientras es adaptan a la zona.

El lugar en cuestión me lo reservo, por motivos obvios de seguridad de los ratones y mía, pero para mi es el lugar perfecto.

Después esta la clásica pregunta, ¿Hasta que nivel es ético criar ratones para luego soltarlos y repoblar una zona con los posibles daños que puedan causar en los alrededores? Pues se mire por donde se mire, repoblar una especie que gracias a los exterminadores de plagas ha desaparecido de mi barrio, es ético. Siempre han existido ratones e intentar eliminarlos de nuestras vidas me parece un crimen así que simplemente lo hago creyendo que es una buena causa. Tenerlos encerrados en una jaula es algo que no me produce satisfacción, pero esos ratoncillos que compré en su día se libraron de ser soltados en un terrario donde unos minutos después iban a ser devorados vivos y digeridos lentamente por un depredador igual de esclavo que él, bajo la mirada sádica de su carcelero. Contando con que les doy una vida sin peligro alguno, comida diaria y tener la posibilidad de hacer una buena causa para con su especie aunque, como es lógico, no tengan ni puta idea de nada. Sin olvidar que van a morir de viejos y no devorados. Mirándolo así me parece aún más ético todavía.

Son unos animales cojonudos, se les coge auténtico cariño y aunque más de una vez se me hallan escapado las crías, y a mi madre y a mi hermana casi les dé un sincope, me encantan. Concretamente tuve un ratón al que cogí especial cariño, le llamé Houdini (no suelo poner nombre a las crías). Ese hijo de puta anhelaba la libertad por encima de todo, era imposible tenerle metido en la jaula porque su cuerpo era de goma y se escurría por los barrotes. Estuvo pululando por mi casa varios dias seguidos, llegué incluso a forrar la jaula con papel de cocina transparente con pequeños agujeros para evitar que se asfixiaran, y no se como pero siempre aparecía en la cocina comiendo arroz, maiz, cereales o lo que fuera de la despensa. Al soltarlo sentí algo de lástima, pero le esperaba una aparente vida mejor.

Además tengo como regla no quedarme ningún ratón más, pero hubo otro que cautivo mi corazón, a este le llamé Buda (era de color negro con una mancha blanca en la frente). Era un ratoncito deforme, tenia la columna en forma de C y andaba muy lentamente, además de ser muy pequeño porque la madre llega un momento en que les manda a pastar debido a que se tiene que ocupar de la nueva camada. Si le soltaba, solo le esperaba la muerte, así que tuve que quedarme con él por principios. La lastima es que a los tres meses murió por desnutrición, pero bueno, algo de tiempo le di.

Como resumen decir que llevo ya como 38 ratones soltados, cuatro de ellos preñados, y que el número seguirá aumentando mientras pueda. Guste a quién guste, seguiré llenando mi barrio de ratones, simplemente porqué se lo merecen.

 

P.D: Eso de que les gusta el queso, es un mito.
P.D.2: Por si alguien se lo pregunta, unos ratones criados en cautividad tienen las mismas probabilidades de sobrevivir sueltos que unos nacidos libres. Lo llevan en el instinto.

 

 

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